Sobre la ordenanza municipal de uso de los espacios públicos, la prostitución en nuestras calles y la situación de los barrios

A través de este comunicado, mostramos desde la Coordinadora de Grupos de Bilbao la Vieja, San Francisco y Zabala nuestro rechazo rotundo ante la ordenanza sobre uso de los espacios públicos que próximamente va a poner en marcha el Ayuntamiento de Bilbao.

 

Debemos recordar que esta ordenanza tuvo su origen ante el ejercicio de la prostitución y las posibles molestias que generaba en las calles de nuestros barrios. El Ayuntamiento ha decidido camuflar este hecho en una ordenanza de tipo general, como quien quiere buscar un marco amplio que oculte la problemática específica a la que realmente se dirige.

 

Desde la Coordinadora nos vamos a referir, pues, al motivo central que dio origen a dicha ordenanza y que afecta especialmente al espacio que habitamos. No entramos en sus contenidos generales, pues no es nuestro cometido, aunque en una lectura rápida podemos convenir que se trata de una ordenanza que esconde una voluntad manifiesta de controlar y penalizar determinadas actividades (especialmente aquellas relacionadas con los sectores de la población más desprotegidos), así como robar el espacio público a la ciudadanía y a su capacidad reivindicativa o de disfrute de la ciudad.

 

  1. Las medidas previstas frente al ejercicio de la prostitución en nuestras calles atentan claramente contra la igualdad de derechos. Ya existen ordenanzas que pueden sancionar determinados comportamientos incívicos (ruidos, suciedad…) que puedan molestar al vecindario, con independencia de qué personas los cometan. La ordenanza, sin embargo, pone en el punto de mira a un colectivo y al desarrollo de su actividad
  2. Lejos de mejorar la situación y las problemáticas a las que se enfrentan estas mujeres, la ordenanza en todo caso servirá para invisibilizar y deteriorar todavía más sus penosas condiciones de vida y contribuirá al aumento de su estigmatización, y probablemente a la legitimación de comportamientos sexistas y racistas.
  3. La única medida propuesta para estas mujeres es la penalización y la multa, frente a otro tipo de medidas que regulen su actividad para que pueda desarrollarse en mejores condiciones u otro tipo de intervenciones de carácter social, sanitario y educativo.
  4. Frente a las problemáticas denunciadas por algunos sectores del vecindario, se responde exclusivamente con medidas represivas, y no con estrategias de intervención e intermediación social que busquen la mejora de las condiciones de vida de todas las personas, sean vecinas o prostitutas, y del entorno que habitan y utilizan.
  5. Una vez más, son medidas dirigidas hacia los eslabones más vulnerables de la sociedad, porque no estamos hablando del 95% de trabajadoras sexuales que ejercen la prostitución en locales, en pisos o a través de contactos en los medios de comunicación, sino de aquéllas, una minoría, que están abocadas a ejercer la prostitución en la calle en nuestros barrios, en pésimas condiciones, siendo en muchos casos mujeres inmigrantes y sin papeles.
  6. La rehabilitación y mejora de la calidad de vida de nuestros barrios, necesita de políticas y estrategias globales e integrales que modifiquen sustancialmente su actual situación de marginalidad, y no de medidas parciales que, en muchos casos, sólo consiguen aumentar la guetización social y urbana del espacio público que habitamos. La penalización y represión –a través de multas a las propias mujeres– del ejercicio de la prostitución en la calle, la reciente colocación de cámaras de vigilancia o la acción a menudo indiscriminada y desproporcionada de las diferentes policías ante determinados colectivos… muestran una estrategia de las instituciones públicas que, lejos de contribuir a la mejora de nuestros barrios, ahonda todavía más en sus problemáticas. 

Bilbao, 26 de abril de 2010

Coordinadora de Grupos de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala