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Ante la presentación por parte del Ayuntamiento del Plan Comunitario de Bilbao La Vieja,

San Francisco y Zabala 2012-2016

 

El pasado 20 de marzo, nos remitieron oficialmente el “Plan Comunitario de Bilbao la Vieja, San Francisco y Zabala 2012-2016”. Se trata de un documento final al que no tuvimos acceso con anterioridad, ni a ningún borrador previo ni tampoco participamos en su redacción y, por lo que tenemos entendido, tampoco lo tuvieron los grupos políticos municipales a excepción del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Bilbao. Con todo, se presentó como un documento de consenso en el que habrían participado más de 1200 personas.

A una semana escasa de su recepción, desde la Coordinadora de Grupos de Bilbao la Vieja San Francisco y Zabala, no vamos a realizar un análisis en profundidad de este documento de 50 páginas, pero sí quisiéramos llamar la atención sobre algunos aspectos que consideramos de vital importancia.

Antecedentes

Desde el año 1999 a 2009, el Ayuntamiento de Bilbao, junto con la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco, ha desarrollado dos Planes Especiales de intervención en la zona. Tras su finalización no se ha desarrollado una planificación integral de las intervenciones sociales, económicas y urbanísticas que la situación de los barrios y su vecindario requerían y siguen requiriendo, y han pasado más de 2 años hasta que el Ayuntamiento (esta vez sin el concurso del Gobierno Vasco y Diputación Foral de Bizkaia) nos ha presentado esta última propuesta.

Si las intervenciones hasta el 2009 no sirvieron para acabar con el abandono que nuestros barrios sufrían, nos encontramos en la actualidad con que las problemáticas persisten y, algunas, en el actual contexto de crisis económica y social han aumentado. De esta manera, observamos con preocupación el aumento de la situación de precariedad o, directamente, de exclusión social que muchas personas de nuestros barrios padecen a la hora incluso de cubrir algunas de sus necesidades básicas (recursos económicos suficientes, alimentación, vivienda, empleo…). Es particularmente grave la situación de algunos sectores de la población que ven día a día incrementar su vulnerabilidad: mujeres, infancia y juventud, personas mayores, personas inmigrantes, personas desempleadas de larga duración…

En los últimos años, además, hemos visto como los espacios de participación ciudadana de las personas y organizaciones se han ido reduciendo prácticamente hasta su desaparición.

 

La presentación del nuevo Plan

El documento presentado, corresponde al trabajo realizado en los dos últimos años por parte de una Consultora encargada de realizar un diagnóstico de la zona y redactar los contenidos de un nuevo Plan de Intervención.

El Plan ha sido publicitado aludiendo a que más de 1200 personas han participado en su diseño, que suponen el 6,88% de la población de los tres barrios y que cuenta, así  mismo, con un importante presupuesto para su desarrollo. Sin embargo estos datos consideramos que deben ser matizados:

-       Que hayan participado ese número de personas en una fase u otra del trabajo, no quiere decir que avalen el resultado final ni las propuestas que contienen, ya que, más allá del Ayuntamiento y la Consultora contratada, nadie más es responsable de su redacción final.

-       Así mismo habría que interrogarse por el grado de participación real de dichas personas, ya que 840 simplemente contestaron a una encuesta realizada para el diagnóstico inicial sobre la situación del barrio. Esa fue toda su participación.

-       El resto de las personas incluyen las participantes en diferentes foros de debate y las entrevistadas en profundidad. Un buen número de ellas se contabilizan repetidamente al participar en varios foros diferentes, además de incluir a un número importante de personal técnico y político que, obviamente, no son vecinos y vecinas de los tres barrios.

-       De la documentación de la fase inicial de diagnóstico y de trabajo en los diferentes foros a la que hemos tenido acceso, podría extraerse el Plan presentado o cualquier otro con líneas de trabajo y/o prioridades diferentes.

-       En cuanto al presupuesto que supuestamente contiene el nuevo Plan, básicamente hay que resaltar que se trata de un sumatorio de los gastos que las diferentes áreas municipales vienen destinando a los barrios o incluso actuaciones que no lo son exclusivamente para ellos, sino para el Distrito 5 o para toda la ciudad.

Por otro lado, esperamos que no sea un Plan cerrado (como pareciera en su presentación pública) y que, realmente, esté abierto a su modificación, tanto en sus contenidos como en la estructura de participación, en su desarrollo, implantación, seguimiento y evaluación.

Bases para una auténtica política de rehabilitación de nuestros barrios

Más allá del texto presentado, queremos plantear una serie de criterios que consideramos deben estar presentes en la puesta en marcha de una nueva intervención en el barrio, para no repetir errores pasados y para asegurar una participación real del tejido social organizado y del propio vecindario en su desarrollo.

Nos tememos que estas líneas no están claramente recogidas en el documento presentado y, sin embargo, para la Coordinadora de Grupos son elementos imprescindibles para llevar a buen término una intervención en una zona con las características específicas que tienen nuestros barrios.

  1. La rehabilitación de nuestros barrios debe estar incardinada en un proyecto de desarrollo de la ciudad basado en las personas y en la inclusión ciudadana. Los problemas de nuestra zona, lo son de la ciudad y de un modo de desarrollo concreto. Las soluciones deben ser soluciones globales que se enmarquen en un proyecto de ciudad que debe buscar el bienestar de todos sus vecinos y vecinas y de todos sus barrios, especialmente los más olvidados y degradados, como son los nuestros. Por lo tanto debe existir la voluntad política suficiente par integrar la intervención en nuestros barrios desde la perspectiva de toda la ciudad.
  2. El nuevo Plan debe de ser de base comunitaria. Esto es, un Plan desde, en, para y con los barrios y su vecindario. No debe existir ninguna intervención al margen de los intereses y necesidades de los propios barrios. Por ello, la comunidad debe participar en todas las fases del Plan: en su diagnóstico, identificación, implementación, seguimiento y evaluación. Y no como mera invitada a una estructura política y técnica, sino como auténtica protagonista y motor de la rehabilitación de su entorno económico, urbano y social.
    1. Por tanto, debe ser un Plan eminentemente participativo. Todos los agentes que intervienen en la zona (vecindario, tejidos social organizado, comerciantes, instituciones (personal técnico y político) y recursos y servicios de la comunidad (escuela, centro de salud, etc.) deben tener garantizado un espacio de participación real, donde sus inquietudes y propuestas sean realmente tenidas en cuenta y con capacidad de decidir en aquellos aspectos fundamentales del Plan. Para ello, deberán articularse los espacios de participación necesarios, adaptados a la realidad de todas las personas y agentes existentes, sin que existan divisiones entre espacios políticos técnicos y sociales independientes.
    2. Para afrontar los graves y complejos problemas existentes en nuestros barrios, el Plan debe tener un carácter integral, que no parcele problemáticas ni actuaciones al margen de otras. Integral significa una visión global de la intervención que considere todos los aspectos: sociales, urbanísticos, de empleo y desarrollo local, educativos, sanitarios, etc. Que los contemple interrelacionadamente y que, además, transversalmente incorpore otras consideraciones centrales como la inclusión social, la equidad de género, la interculturalidad, etc.
    3. El fin último del Plan debe ser la mejora de la calidad de vida de las personas que habitan en nuestros barrios y de su entorno relacional, económico y urbano. Un desarrollo centrado pues en las personas, que debe potenciar el incremento de sus capacidades y potencialidades como ciudadanas activas en la construcción de su entorno más cercano. Un desarrollo eminentemente endógeno, que parta de las realidades positivas y potencialidades existentes en la propia zona, sin priorizar la importación de iniciativas externas y ajenas a los propios barrios.
      1. La división competencial institucional y la existencia de problemáticas diversas, requieren de un planteamiento y una acción interinstitucional. Tanto dentro de cada institución, como entre los tres niveles institucionales debe existir una permanente coordinación y deben actuar con criterios y objetivos compartidos.
      2. El Plan deberá contar con los recursos económicos y técnicos suficientes y específicos para su desarrollo. Estos últimos deberán estar al servicio del Plan y de la propia comunidad, por lo que ésta debe participar en la elaboración de criterios para su selección.

Estos son los aspectos generales que consideramos deben estar presentes en el nuevo Plan para asegurar su eficacia y un enfoque realmente centrado en la rehabilitación de nuestros barrios. Si no son tenidos en cuenta y están en la base de la nueva intervención, nos veremos abocados una vez más al fracaso y aumentará la sensación del vecindario de abandono, desidia y desesperanza.

Son también los mínimos que desde la Coordinadora de Grupos planteamos para otorgar nuestra confianza y participación en dicho Plan.

Propuestas y medidas urgentes

Más allá de las líneas generales antes planteadas, el movimiento vecinal y social de nuestros barrios tiene suficientes alternativas y propuestas para poner sobre la mesa y sumar esfuerzos a favor de un futuro más digno, justo y solidario para nuestros barrios y sus habitantes y que a menudo, a lo largo de los últimos años no han sido tenidos en cuenta o han sido ninguneados.

Así mismo, desde la Coordinadora de Grupos de Bilbao la Vieja, San Francisco y Zabala ya lanzamos hace un año, en el marco de la campaña “Recuperar nuestra calles” una batería de 10 reivindicaciones que deben estar necesariamente contenidas en el desarrollo del nuevo Plan. Se trata de 10 propuestas necesarias para mejorar realmente la  situación de nuestros barrios y la calidad de vida de su vecindario:

  1. Queremos un barrio del que sentirnos orgullosas. Que además del origen, ejemplifique EL FUTURO DE BILBAO. Que desde su historia, su singularidad y sus características propias, no se mantenga al margen, sino que SE INTEGRE E INTERACTÚE CON EL RESTO DE LA CIUDAD, en igualdad de condiciones.
  2. Un barrio ACTIVO, DINÁMICO, INCLUYENTE. Donde se potencien el conocimiento, las relaciones y el respeto mutuo entre todas las personas. En el que se ponga en valor la gran riqueza que aporta LA DIVERSIDAD Y LA INTERCULTURALIDAD.
  3. Un barrio con unos servicios sociales que cuenten con los recursos necesarios, para garantizar los derechos básicos y dignificar las condiciones de vida DE TODOS LOS VECINOS Y VECINAS (incluyendo a quienes se encuentran en situaciones irregulares). Donde se trabaje para ERRADICAR LAS SITUACIONES DE MARGINACIÓN Y EXCLUSIÓN SOCIAL.
  4. Un barrio donde las calles y las plazas sean el lugar para LA VIDA Y LA LIBRE EXPRESIÓN. Un espacio público ciudadano, sin violencia, sin narcotráfico, sin estado policial y sin cámaras. Donde se prime LA PREVENCIÓN FRENTE A LA SANCIÓN.
  5. Un barrio en el que LA EDUCACIÓN FORMAL E INFORMAL SEA LA PRINCIPAL APUESTA DE FUTURO. Donde la escuela sea un espacio de integración, euskaldunización y multiculturalidad. Donde la calle sea el lugar para la convivencia, para un ocio educativo y saludable, atendiendo especialmente a los jóvenes y grupos en riesgo de exclusión.
  6. Un barrio donde se potencie EL PEQUEÑO COMERCIO Y LA ECONOMÍA SOCIAL. Donde se impulse la formación para el empleo y se establezcan CLÁUSULAS DE CONTRATACIÓN PARA PERSONAS DESEMPLEADAS DE LA ZONA en contratas y servicios públicos.
  7. Un barrio con una vida cultural pensada DESDE, POR, PARA y CON el barrio y no tanto EN el barrio. Donde se busque la complicidad y la participación de los vecinos y vecinas y se contribuya a transmitir UNA IMAGEN POSITIVA Y CONSTRUCTIVA, no estigmatizada.
  8. Un barrio del que nadie tenga que irse, con CONDICIONES DIGNAS DE VIVIENDA y donde se haga frente a posibles desahucios y expulsiones de personas por problemas económicos.
  9. Un barrio que se ENFRENTE A LA VIOLENCIA MACHISTA. Donde se propongan alternativas laborales y educativas específicas para las mujeres.

10.  Queremos un barrio con un PLAN DE DESARROLLO SOCIAL COMUNITARIO. Que se apoye en el RICO Y PLURAL TEJIDO ASOCIATIVO existente. Donde las instituciones respalden intervenciones sociales que puedan llegar a ser transformadoras de la realidad.

Esta es nuestra aportación preliminar a la presentación que el Ayuntamiento está haciendo del nuevo Plan de intervención. Esperamos que sea tenida en cuenta y mostramos, una vez más, nuestra disposición al diálogo y a su contraste con los diversos agentes políticos, institucionales y sociales que intervienen en nuestros barrios.

Bilbao, 27 de marzo de 2012

Bilbo Zaharra, San Frantzisko eta Zabalako Taldeen Koordinakundea

Coordinadora de Grupos de Bilbao la Vieja, San Francisco y Zabala